martes, 7 de abril de 2009

Los días felices y soleados (1a. parte)


La primavera y sus jacarandas no dejan de maravillarme. Al voltear al cielo y ver que en las ramas de los árboles abunda ese intenso matiz lila, toda la belleza, ahí concentrada, me hace sentir viva.


Porque en cada paso que doy, mientras los rayos del sol hacen que se refleje mi sombra en un suelo lleno de flores, todo vuelve a cobrar sentido.


Pues con una energía renovada y una felicidad que viene de alguna parte, nada puede salir mal.

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