viernes, 31 de julio de 2009

Despedida

Y de pronto, apareció la muerte. Mentira, no tan de pronto. Se esperaba, pero más tarde que temprano, y no así, hostil, inquietante, al final del día y enmedio de una cotidianidad que rompió tajantemente. ¿Acaso tuvo que haberse presentado de otra forma?
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Y sus fuerzas se doblegaron, su corazón dejó latir, su conciencia se perdió, su luz, se apagó...
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Es difícil entender que la vida es un ciclo, que después del nacimiento, viene la infancia, luego la adolescencia, luego la adultez, luego la vejez, y luego, irremediablemente, la muerte. Hoy alguien cumplió con esa regla, alguien que me duele, alguien de quien aún no me desprendo. Y aunque ya me he despedido de él -con lágrimas y con un agradecimiento infinito- no es fácil entender que físicamente ya no estará más.
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Pero antes de la muerte hubo vida, y con eso me quedo -o trato de quedarme-. Su vida, para mí, para ellos, para ellas, para todos, tuvo mucho sentido. Hasta para los desconocidos que cruzan todos los días por el puente que él buscó que se construyera a fin de que dos barrios estuvieran conectados sin impedimentos de un río que acostumbraba a desbordarse. Hasta para quienes recuerdan su ímpetu en la construcción de un centro de salud comunitario que haste la fecha reparte vacunas y atiende a la gente enferma. Hasta para los en ese tiempo "braceros", hoy gente mayor, que busca ser retribuida por el trabajo realizado en Estados Unidos, y que gracias a mi abuelo ha podido cobrar. Yo, ellos y todos nos quedamos con eso, con una vida de servicio de una persona que si bien llegó sólo hasta segundo de primaria, supo que la justa social no es un concepto que se entiende con maestrías o doctorados...
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Y la despedida fue con tus canciones favoritas: Nereidas, Caballo Viejo y El Andariego. Y con nuestras lágrimas también vinieron los aplausos, porque no podías irte sin el eterno agradeciemiento. ¡Hasta siempre, abuelo, hasta siempre, Don Berna!

sábado, 11 de julio de 2009

La música que se lleva bien con los días de lluvia

Afuera, llueve. Adentro, los sonidos de cuatro discos que acompañan los días de cielo gris:

1. Dark Night of the Soul-Danger Mouse
2. Dark Was the Night-Varios artistas
3. It's Blitz!-Yeah Yeah Yeahs
4. The Natural Order of Things-Trespasser Williams

Y un video que incluye a Sparklehorse y a The Flaming Lips:

miércoles, 1 de julio de 2009

Escribir, escribir y escribir...

En espera de que salga el primer número de la revista que he empezado a editar, pueden checar mis últimos trabajos en las siguientes publicaciones de circulación nacional.
Deep: Mejor que nunca. Estilo, crítica, buen gusto, buenas portadas y producciones.
Picnic: Mi último número al frente de una publicación arriesgada, vanguardista y única.



viernes, 12 de junio de 2009

París no se acaba nunca...

Durante 17 años viví en la ciudad que me vio nacer, a la cual regreso cada que siento la necesidad de ver el azul y las nubes de su cielo. Hoy vivo en una que me ha adoptado sin preguntas ni por qués... una hermosa e intensa ciudad. Hace poco me enamoré de ésta. Me atrapó. Me sedujo. Como titula uno de mis escritores favoritos una de sus novelas: París no se acaba nunca. No para mí.










jueves, 4 de junio de 2009

Sentir


Como bien dijera Vila-Matas, en Lejos de Veracruz, citando a Pessoa, "después de todo, la mejor manera de viajar es sentir". Yo sentí. Sentí, por 19 días, mis últimos 19 días, la brisa del mar de Santorini, el sol de Sicilia en mi rostro, el sabor de Barcelona en mi paladar, la belleza y magnificencia de París. Hoy que regreso a mi tierra, vuelvo a sentir, a sentir los colores y sonidos de mi ciudad adoptiva, el DF. Esta vez las sensaciones son familiares, reconfortantes; las otras, desconocidas pero emocionantes, hermosas también, e inolvidables. Así fueron los días de mayo, los días felices y soleados de un mes en el que brilló el sol en cada lugar que pisé.

jueves, 14 de mayo de 2009

Jarvis Cocker me persigue

Aparece Jarvis otra vez. Me gusta desde Pulp pero lo idolatré en el MX Beat de hace un año. Hoy me cantó de nuevo al oído, en uno de los momentos más surreales de mi vida, como cuando decidí hacerlo parte de mi soundtrack personal, aquella noche de marzo de 2008. Aquí un video con dedicatoria especial para aquellos que son parte de esos días extraños.

domingo, 10 de mayo de 2009

Evocaciones de mayo


Un pastel decorado con mermelada y coco rallado. Flores para todas. Sonrisas. Abrazos. Mesas dispuestas con regalos económicos. Éstas fueron las partes fundamentales de los 17 10s de mayo que pasé antes de dejar mi casa. Los primeros cinco no los recuerdo, pero imagino que fueron más o menos similares, porque la tradición se repetía, sin fallar, año con año. Hubo un par de ocasiones, quizá tres, que un grupo de niños le llevamos serenata a varias mamás de la escuela primaria donde cursé hasta cuarto año. Mi abuela paterna y mi mamá estuvieron incluidas en esos recorridos. Hubo una ocasión en que la serenata fue más personal; esta vez corrió a cargo de los chavos del coro de la iglesia donde canté por algún tiempo. No éramos muchos, así que a mi mami le tocaron unos buenos quince minutos de música.

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Así recuerdo los 10 de mayo, como días felices, soleados y de mucho movimiento (porque en la escuela se organizaba un festival en el que o bailábamos o recitábamos alguna poesía). Previo a que llegara el día, una noche antes, mi hermana y yo buscábamos la manera en que mi mamá no se diera cuenta que le habíamos comprado algo; pero casi siempre nos fallaba la sorpresa... O ella se levantaba antes que nosotros y descubría el regalo, o nos ganaba trayendo flores por la mañana para las mamás que tenía a su alrededor, y de paso compraba algunas para ella, porque en la casa, en mi casa, siempre había flores, y en las ocasiones especiales eran infaltables. Rosas las más de las veces.

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Hoy todo es diferente. Hoy hay que trasmitir el amor con una llamada telefónica. El regalo se pospone, a veces hasta un mes –o dos–. Flores, seguro sigue habiendo. Cierro los ojos y no es tan difícil imaginar que mi madre entra por la puerta cargando un par de docenas de rosas para repartirlas, como siempre lo ha hecho, entre las mujeres con hijos de la casa, con esa sonrisa y satisfacción que, en este día, son inmensas.

10 de mayo de 2009, ciudad de México.