viernes, 12 de junio de 2009

París no se acaba nunca...

Durante 17 años viví en la ciudad que me vio nacer, a la cual regreso cada que siento la necesidad de ver el azul y las nubes de su cielo. Hoy vivo en una que me ha adoptado sin preguntas ni por qués... una hermosa e intensa ciudad. Hace poco me enamoré de ésta. Me atrapó. Me sedujo. Como titula uno de mis escritores favoritos una de sus novelas: París no se acaba nunca. No para mí.










jueves, 4 de junio de 2009

Sentir


Como bien dijera Vila-Matas, en Lejos de Veracruz, citando a Pessoa, "después de todo, la mejor manera de viajar es sentir". Yo sentí. Sentí, por 19 días, mis últimos 19 días, la brisa del mar de Santorini, el sol de Sicilia en mi rostro, el sabor de Barcelona en mi paladar, la belleza y magnificencia de París. Hoy que regreso a mi tierra, vuelvo a sentir, a sentir los colores y sonidos de mi ciudad adoptiva, el DF. Esta vez las sensaciones son familiares, reconfortantes; las otras, desconocidas pero emocionantes, hermosas también, e inolvidables. Así fueron los días de mayo, los días felices y soleados de un mes en el que brilló el sol en cada lugar que pisé.

jueves, 14 de mayo de 2009

Jarvis Cocker me persigue

Aparece Jarvis otra vez. Me gusta desde Pulp pero lo idolatré en el MX Beat de hace un año. Hoy me cantó de nuevo al oído, en uno de los momentos más surreales de mi vida, como cuando decidí hacerlo parte de mi soundtrack personal, aquella noche de marzo de 2008. Aquí un video con dedicatoria especial para aquellos que son parte de esos días extraños.

domingo, 10 de mayo de 2009

Evocaciones de mayo


Un pastel decorado con mermelada y coco rallado. Flores para todas. Sonrisas. Abrazos. Mesas dispuestas con regalos económicos. Éstas fueron las partes fundamentales de los 17 10s de mayo que pasé antes de dejar mi casa. Los primeros cinco no los recuerdo, pero imagino que fueron más o menos similares, porque la tradición se repetía, sin fallar, año con año. Hubo un par de ocasiones, quizá tres, que un grupo de niños le llevamos serenata a varias mamás de la escuela primaria donde cursé hasta cuarto año. Mi abuela paterna y mi mamá estuvieron incluidas en esos recorridos. Hubo una ocasión en que la serenata fue más personal; esta vez corrió a cargo de los chavos del coro de la iglesia donde canté por algún tiempo. No éramos muchos, así que a mi mami le tocaron unos buenos quince minutos de música.

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Así recuerdo los 10 de mayo, como días felices, soleados y de mucho movimiento (porque en la escuela se organizaba un festival en el que o bailábamos o recitábamos alguna poesía). Previo a que llegara el día, una noche antes, mi hermana y yo buscábamos la manera en que mi mamá no se diera cuenta que le habíamos comprado algo; pero casi siempre nos fallaba la sorpresa... O ella se levantaba antes que nosotros y descubría el regalo, o nos ganaba trayendo flores por la mañana para las mamás que tenía a su alrededor, y de paso compraba algunas para ella, porque en la casa, en mi casa, siempre había flores, y en las ocasiones especiales eran infaltables. Rosas las más de las veces.

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Hoy todo es diferente. Hoy hay que trasmitir el amor con una llamada telefónica. El regalo se pospone, a veces hasta un mes –o dos–. Flores, seguro sigue habiendo. Cierro los ojos y no es tan difícil imaginar que mi madre entra por la puerta cargando un par de docenas de rosas para repartirlas, como siempre lo ha hecho, entre las mujeres con hijos de la casa, con esa sonrisa y satisfacción que, en este día, son inmensas.

10 de mayo de 2009, ciudad de México.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Y parece que todo vuelve a tomar ritmo...

1. Hoy he vuelto a sentir la vida con prisas del DF. La gente se presentó a su trabajo formalmente desde ayer miércoles y hoy jueves regresaron las prepas y Universidades a clases. Parece que la Influenza está quedando en el pasado, aunque todavía hay un dejo de desconfianza (yo me incluyo) porque, hasta ahora, la verdad absoluta, no la tenemos. Los tapabocas ya casi no se usan, aunque en algunas oficinas sí es obligatorio ponérselo. Aquí, en la mía, cada quien hace lo que cree necesario. Los restaurantes reabrieron con servicio en sus instalaciones, poco a poco todo se vuelve a organizar.

2. Estoy en cierre editorial. Ya viene el siguiente número de PICNIC, FANTÁSTICOS, un número bien bonito, con mucho color, con muchas manos detrás de él. Manos e ideas.

3. Y durante este proceso, estoy exorcizando demonios, o lo que es lo mismo, poniendo a las fantasías en su lugar.

4. Se avecinan tiempos nuevos. Todo indica que los ciclos se han cumplido.

5. Y mientras espero con ansias la segunda temporada de The Flight of the Conchords (11 pm, HBO), aquí una de las canciones que más me hicieron reir en la primera temporada. Me voy que está empezandooooo....

lunes, 27 de abril de 2009

Los días no felices, aunque soleados

Haciendo memoria, me encuentro con lo siguiente; con esos días aciagos que me motivan a no pensar en mañana (sí, no quiero imagimar un posible martes negro, 28 de abril de 2009). Mejor, quiero soñar que todo fue una pesadilla colectiva, un "jalón de orejas" por aquellas cosas que hemos ignorado, dejado de hacer, no defendido y ofendido.

* El miércoles 22 de abril A enfermó de tos. Llamé a mi hermana (médico-internista) para pedirle consejo. Me contestó, con un dejo de preocupación, lo siguiente:"¿Sabías que hay una epidemia de Influenza que está matando gente? Yo pensé, hasta cierto punto, que era normal, que a lo mejor en un hospital no habían tenido el suficiente cuidado y que ahora muchos estaban enfermos. Dormí escuchando la tos de A. La única preocupación era que se hubiera tomado la medicina recién recetada.

*El jueves 23 de abril, al mediodía, mi hermana llamó a mi celular para decirme que su hospital había empezado una campaña de vacunación, que deberíamos ser parte de ella, que de verdad lo de la Influenza era algo serio. Dormí toda la tarde, hice caso omiso de la recomendación. En la noche le marqué para preguntar cómo iba todo. Ella insistió en la vacuna, comencé a preocuparme. Prometí ir al otro día.

*El viernes 24 de abril, en ningún hospital ponían la vacuna, estaba agotada, sólo en el Español. Mi hermana me llamó de nuevo y me dijo que ya había una larga fila, que no lo pensara tanto, que fuera de inmediato. A y yo tomamos el coche. Llegamos a las 9 am. No fue si no hasta las 12 del día que una enfermera pinchó mi brazo izquierdo. Diez personas después de nosotros, la vacuna se había agotado. Por la tarde se dio la alerta y la confirmación: se trataba de Influenza porcina, de una mutación desconocida. Aunque al principio se dijo que se haría una intensa campaña de vacunación, a los pocos minutos la Secretaría de Salud informó que esto no sería de gran utilidad, pues se trataba de un virus nuevo. Se afirmó, en cambio, que se tenía garantizado el abasto de dos antivirales efectivos, que vacunar no valía la pena. Yo me la puse, nada perdí con esa protección adicional, si no para esta enfermedad aún no descifrada completamente. Por la tarde y noche, al pendiente de las noticias y cuidando a mi enfermito (de tos).

* El sábado 25 de abril fuimos al supermercado. La ciudad estaba semivacía, ahora la mitad de la población tenia un cubrebocas, incluídos los limpiaparabrisas. De regreso, dos pelis en casa: Princesa y Vicky Cristina Barcelona. Todos los periódicos del mundo hablaban de México.

* El domingo 26 de abril amaneció. Me preguntaba si la ciudad seguia vacía. Salí, con cámara en mano, a Texcoco. Conforme avanzábamos al oriente, los cubrebocas disminuían, la gente parecía no tener miedo. Por la tarde, de regreso en el DF, caminé unas cuadras sobre Álvaro Obregón, en la colonia Roma; todos los cafés y restaurantes estaban cerrados. Eran las 6 de la tarde. Soledad. Y la pregunta surgió, ¿qué pasará mañana?, ¿qué debemos hacer?, ¿ir o no ir a trabajar?

* El lunes 27 de abril, por si fuera poco, tembló. 5.7 grados que aumentaron la histeria (aunque luego disminuyó). En la ciudad había una moderada actividad: gente en el metro, metrobús, microbuses, calles, pero no como usualmente se ve. Llegué a la oficina, casi todos teníamos cubrebocas, otros no. Es muy respetable pensar que la situación es parte de un complot ¿gringo?, ¿de la ONU?, ¿de Felipe Calderón y su gobierno con el que no comulgo? ¡Por favor! Cuando se trata de salud, esto se encuentra por encima de todo, así que no ver a un par de personas protegidas me causó cierto recelo. No sabemos de qué se trata y nos hemos descubierto vulnerables, así que seguir las medidas que nos han recomendado creo que es lo más sensato. Lo último, la OMS ha dicho que hemos pasado de nivel 3 a nivel 4 de alerta. Los casos de Influenza porcina (que ya están pidiendo se cambie a "Influenza mexicana o norteamericana" ya se han extendido a varios países (EU, Perú, España, Francia, Australia, Ruisa, entre otros) ¿Qué sigue a todo esto? Mañana no iré a trabajar, tampoco A ni otros amigos. ¿Que si tengo temor de todo esto? Sí, creo que todavía no a un nivel paranoico, pero, ¿quién no tiene cierto miedo frente a lo desconocido?

viernes, 24 de abril de 2009

En tanto el mundo empieza a descomponerse...

... Yo me quedo en casa leyendo a Bolaño, escuchando música (en la versión Genius de Itunes, iniciando con una canción de El Perro del Mar), con un trapito a mi lado por si me da frío, esperando el momento en que el sueño me venza hasta el punto en que despierte en una nueva realidad. Y si ya nunca más vuelvo a tomarme una fotografía, que quede constancia de la que hace unas horas me hizo A, mientras estaba formada esperando recibir un piquete en el brazo, que quizás no haya servido de mucho –o tal vez sí–, después de todo.



* Ya, sin paranoia de por medio, dice la Secretaría de Salud que las dosis de medicamentos, de antivirales, están garantizadas para la gente que enferme de Influenza. Ojalá así sea, porque tengo muy claro que los servicios de salud de mi país, como muchas otras cosas, no funcionan adecuadamente.