
Por fin pude ver en vivo a The Flaming Lips, la banda autora de la canción que da nombre a este blog, a mi blog. Por supuesto, Yoshimi estuvo presente, esta vez en versión acústica, technicolor, acompañada de globos gigantes, ranas y hasta teletubis.
Gracias Wayne Coyne, Steven Drozd y Michael Ivins por esos momentos y letras surreales, por la psicodelia, por no ser complacientes, por entregarse a su público, y que Yoshimi siga luchando con robots color de rosa por el resto de sus días!