De días soleados, música de los Flaming Lips, Dandy Warhols, Digitalism, Franz Ferdinand y Cat Power, viajes, registros fotográficos, sensaciones, sabores, libros de Murakami, Auster y Vila-matas y las obsesiones de alguien que con observar el simple cielo de su tierra mientras va por carretera, es feliz.
viernes, 10 de octubre de 2008
En versión hippie
Hoy me descubrí cuasi hippie después de ver las fotos de un evento de "gente bien", ja. Las chavas y señoras ahí presentes, más que arregladas y cuidando mostrarse perfectas ante el disparo del paparazzi; unas, con cara de muñeca, otras, con rostro de momia. Ellos, relamidos con alguna cera súper cara y mostrando al obturador su mejor sonrisa. Falsos, falsos, falsos, pero eso no les quita lo felices que se veían. Yo pensé: "Qué flojera de gente", definitivamente no pertenezco a su tribu. Y luego agregué a mis reflexiones oficinescas (porque en ese momento estaba en la oficina): "Vaya con los rostros de México, un México tan dispar, un México de personas a las que les interesa salir en las planas de sociales con su mejor porte, gastando su dinero en cosas inútiles (y están en su derecho, lo pueden usar como quieran), y otro México de personas, ya no digo en miseria, si no gente como yo, tan común y corriente que cada quince días recibe un sueldo para cubrir comida-techo-diversión, que tiene que esforzarse por salir adelante y que espera que esta crisis no le afecte en demasía... Si supieran lo que pienso quizá dirían: "Ay, pobrecita, pobre hippie". Y lo de hippie me lo atribuyo como una forma en la que ellos suelen generalizar a gente que piensa, viste, trabaja y vive como yo, una simple editora de revistas que utópicamente cree que en algún momento de la vida la justicia social podrá alcanzarse; y no, no me clavo en ideas de partidos políticos o agrupaciones pro derechos de n cantidad de causas, no, sencillamente lo que pienso es producto de lo que veo día con día a mi alrededor.
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