martes, 9 de septiembre de 2008

De desvelos y satisfacciones

Casi es hora de la comida y mis ojos están pesados. Ya quiero que acaba el día para dormir un poco. Y es que en estos últimos días, o quizá deba decir meses, ¿o años? no he dormido bien. Que el trabajo, que las reuniones, que esa adiccción de media noche por mi laptop, que los conciertos... Ayer el causante de mi desvelo fue el cierre de Picnic. No fue un cierre más, fue un cierre agobiante, desgastante, un poco tenso, pero, aunque no puedo decir que fue un cierre emocionante en todo el sentido de la palabra, hoy veo la carpeta formada y me siento muy orgullosa del producto final. Así, la edición de Vanguasrdistas verá la luz el 1 de octubre, con un trabajo maratónico detrás. Ah, qué satisfacción la de hoy, previo a imprenta, lo cual significa que todavía falta un poco para terminar el proceso, pero eso ya es harina de otro costal.
Este mi desvelo de hoy tiene una razón de ser que me deja feliz, aunque sería más feliz si ellos, ellos que también se desvelaron conmigo, estuvieran contentos; sé que no lo están del todo, pero siguen, como yo, profesándole un amor incondicional a esta revista que nos ha dejado tanto.
Para ellos, con cariño, estas líneas.

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