No es que la lluvia no me guste, pero creo que soy más feliz viendo brillar el sol; sin embargo, debo aceptar que la atmósfera que se crea a partir de ella es incomparable. Nada más hay que ver estas fotos para agradecer que de vez en cuando el cielo se nuble.
De días soleados, música de los Flaming Lips, Dandy Warhols, Digitalism, Franz Ferdinand y Cat Power, viajes, registros fotográficos, sensaciones, sabores, libros de Murakami, Auster y Vila-matas y las obsesiones de alguien que con observar el simple cielo de su tierra mientras va por carretera, es feliz.
viernes, 6 de junio de 2008
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1 comentario:
Pocos días como los grises, en su sentido mágico, creativo, nostálgico... cuida el extremo para que como a mí, no te pases al extremo de la escala del gris, el negro de la depresión. ¡Un abrazo mi Nony!
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