
Como bien dijera Vila-Matas, en
Lejos de Veracruz, citando a Pessoa, "después de todo, la mejor manera de viajar es sentir". Yo sentí. Sentí, por 19 días, mis últimos 19 días, la brisa del mar de Santorini, el sol de Sicilia en mi rostro, el sabor de Barcelona en mi paladar, la belleza y magnificencia de París. Hoy que regreso a mi tierra, vuelvo a sentir, a sentir los colores y sonidos de mi ciudad adoptiva, el DF. Esta vez las sensaciones son familiares, reconfortantes; las otras, desconocidas pero emocionantes, hermosas también, e inolvidables. Así fueron los días de mayo, los días felices y soleados de un mes en el que brilló el sol en cada lugar que pisé.