Sí, también me encanta comer además de escribir, tomar fotos e ir a conciertos. Como no sólo para alimentarme, o para satisfacer mi hambre, ¡no!, como porque es un gran placer, ¿o no, Alfredito?
Pues bien, hoy hicimos A y yo un descubrimiento culinario sencillito en Av. Álvaro Obregón, no del lado de la Roma, si no en la Condesa, en un punto donde casi no pasa gente pero sí muchos carros, digamos que un rinconcito medio olvidado porque se trata de esas ubicaciones que uno no sabe exactamente a dónde pertenecen.
Bueno, el caso es que como caminantes que somos, hacía algunos días que nos había llamado la atención un local de comida china, que se nos atravesó de regreso a casa, y hoy a A se le ocurrió que debíamos visitar. Buena decisión. El lugar de nombre un tanto exótico se llama Nuevo Jade. Un café más de chinos, pensamos; para sorpresa nuestra el restaurant, no café, resultó tener un buen servicio, ser barato y la comida ser bastante buena. Comí pollo almendrado, chop suey y una sopa de pollo también; ah, también tomé té. Volveré pronto, o pediré que me traigan algo de su carta a mi casa, porque también tienen servicio a domicilio.

